5.4.12

¿Soy yo el monstruo marino para que pongas guardia en torno a mí?
Si digo: "Mi lecho me consolará, mi cama aliviará mi sufrimiento", entonces con sueños tú me espantas, con visiones me aterras.

¡Ay! Preferiría mi alma el estrangulamiento, la muerte a estos dolores. Me estoy disolviendo, no viviré para siempre; déjame, pues mis días son un soplo.

¿Qué es el hombre para que de él así te ocupes, para que pongas en él tu pensamiento, para que le visites todas las mañanas y a cada instante le sometas a pruebas? ¿Hasta cuándo seguirás vigilándome? ¿No me dejarás ni tragar la saliva?

Si he pecado, ¿qué te he hecho a ti con ello, oh guardián de los hombres? ¿Por qué me haces blanco tuyo cuando ni a mí mismo puedo soportarme? ¿Por qué te causo inquietud? ¿Por qué mi ofensa no toleras y no ignoras mi delito?

Muy pronto yaceré en el polvo; me buscarás, y ya no existiré.


Job 7, 11-22