¿Qué es el miedo a la muerte, a las
tinieblas, al no ser, comparado con el miedo a ti mismo? ¿Existirá algún otro
miedo? ¿No se reducen todos a éste? El tedio infinito de vivir y el hastío de
las cosas que se hacen o no realidad, el terror de un mundo desencadenado
dentro de sí mismo y lo implacable del tiempo disfrazado de sentimientos
delicados, ¿de dónde parten sino del estremecimiento que nos vuelve extraños a
nosotros mismos en el seno de nuestro propio ser? ¡Como si adondequiera que
fueras no te toparas con algo peor que tú, porque tú eres el mal que cubre el
mundo como una bóveda y no puedes estar contigo sin estar contra ti! Las
cavernas profundas son menos estremecedoras que el vacío que se abre cada vez
que clavas la mirada en los subterráneos de tu ser. ¿Qué nada bosteza en tu
tuétano? ¿Te defiende por miedo a tu crueldad? ¿Puedes seguir estando contigo
mismo? ¿Por qué los árboles siguen mirando al cielo y no vuelven sus hojas para
ocultar tu tristeza y enterrar tu miedo?
E.M.C.